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Diferencia entre crédito hipotecario y leasing habitacional

Muchos de nosotros soñamos con tener, algún día, nuestra propia casa. Al respecto, las entidades financieras han desarrollado una serie de estrategias que facilitan la obtención de un inmueble. Dos de las más populares son el leasing habitacional y el crédito hipotecario.

Si bien en  ocasiones pueden llegar a confundirse, tanto el crédito hipotecario, como el leasing habitacional cuentan con características que los diferencian. Esto, por supuesto, es sumamente importante a la hora de decantarnos por uno u otro, con base en nuestros objetivo y situación financiera. Es por ello que, en el presente post, hablamos detalladamente de sus diferencias.

Crédito hipotecario

¿Qué es un préstamo hipotecario? Como sugiere el nombre, un préstamo hipotecario está garantizado contra la hipoteca comprada. Y si en el futuro no somos capaces de pagar cuotas individuales, la propiedad pasará a ser propiedad del banco.

Sin embargo, para evitar tal situación, las instituciones bancarias asignan este tipo de hipoteca solo a aquellas personas que tienen buenas posibilidades de su pago oportuno, es decir, solo a aquellos que pueden pagarla. De hecho, si el banco considera que no puedes hacerte cago de dichos cobros, es bastante probable que, desde un inicio, no te otorgue el crédito hipotecario.

En una situación en la que ya hemos decidido sacar una hipoteca, debemos cumplir varias condiciones importantes. En primer lugar, debemos tener suficiente solvencia económica y ser capaces de demostrar una contribución propia suficientemente alta. Desafortunadamente, su suma crece cada año, y actualmente ya suele encontrarse en el nivel del 0% del valor de la propiedad comprada.

Si ya nos hemos decidido por  una hipoteca,  también podemos optar por cuotas fijas y decrecientes. En el caso de las cuotas fijas, finalmente pagaremos al banco menos intereses, mientras que en el período inicial incurriremos en muchos gastos de crédito. La mala noticia al respecto es que no todos pueden pagar esas cuotas.

Sin embargo, la igual que otros tipos de préstamos, un crédito hipotecario cuenta conuna serie de ventajas y desventajas.

La principal ventaja de una hipoteca es, por supuesto, que al contratarla podemos permitirnos una inversión muy rentable. No debemos olvidar que la compra de un inmueble, más que un gasto, se considera como una auténtica inversión en el mundo financiero.

Desafortunadamente, los precios de los bienes raíces aumentan de año en año, y su venta posterior generalmente genera ganancias medibles. Otra de las ventajas de este préstamo es que tienen un tipo de interés relativamente bajo, en comparación con los préstamos al  consumo, los préstamos al contado o los préstamos personales populares, entre otros muchos tipos de préstamos que podemos encontrar en el mercado.

En específico, podemos decirf que vale la pena optar por este tipo de préstamo si disponemos de una gran cantidad de aportación propia, ya que gracias a ello podremos devolver el monto mucho más rápido.

Por otra parte, también nos encontramos con marcadas desventajas:

Cuando se trata de las desventajas de una hipoteca, una de las básicas es la necesidad de cumplir condiciones difíciles para obtenerla, así como realizar muchos trámites. La mayoría de las veces, un préstamo puede ser olvidado por jóvenes o personas olvidadizas que aún no han logrado construir un historial crediticio adecuado.

Otra de las principales desventajas de un préstamo hipotecario que debemos de tener cuenta si estamos interesados en uno, es la serie de altas tarifas adicionales que cobra el banco. En la mayoría de los casos, estos son márgenes, comisiones por otorgar un préstamo y seguros adicionales.

Por lo tanto, vale la pena elegir un préstamo entre las ofertas que garanticen una optimización significativa de todos los costos (por ello, es importante que comparemos y no elijamos el primer crédito hipotecario con el que nos encontramos). Tampoco olvidemos que los préstamos hipotecarios nos exponen al pago de cuotas a largo plazo (por lo general, por un periodo de 10 años o más). Por lo tanto, debemos estar de acuerdo con una cantidad de préstamo mensual que no reduzca las finanzas de nuestra casa.

Leasing habitacional

Como hemos visto, a la hora de invertir en un inmueble profesional o mueble, existen diferentes soluciones para financiar la compra. La hipoteca es la solución más clásica y requiere una aportación personal.

No obstante, en la actualidad, para los presupuestos más modestos, existe la solución del leasing habitacioal; el cual permite adquirir un inmueble poco a poco sin tener que invertir desde el principio. Para profesionales y particulares, tiene muchas ventajas muy significativas.

Hablamos de leasing habitacional o leasing para profesionales cuando una empresa adquiere un inmueble y lo alquila para uso profesional permitiendo al arrendatario convertirse en propietario al finalizar el contrato de alquiler. El contrato es generalmente a largo plazo y varía entre 10 y 20 años (algo que tiene en común, por ejemplo, con el crédito hipotecario).

El arrendamiento de bienes de capital y equipo o herramientas se denomina arrendamiento de muebles. El arrendamiento de bienes inmuebles se refiere únicamente a bienes inmuebles. El arrendamiento de bienes inmuebles se refiere a empresas industriales, comerciales, artesanales o agrícolas. También afecta a las profesiones liberales, las asociaciones, las empresas públicas, las administraciones y las entidades locales. El leasing tiene la ventaja de ofrecerle la propiedad de la vivienda sin necesidad de capital inicial.

El leasing habitacional para particulares también se denomina alquiler con opción a compra. Ofrece un contrato de arrendamiento con promesa unilateral de venta y permite la adquisición de bienes muebles e inmuebles (sólo para uso personal) por parte del arrendatario.

Este tipo de contraro es muy popular entre los hogares de bajos ingresos porque te permite comprar una vivienda sin tener que hacer una contribución personal. El inquilino tiene la opción entre dos escenarios. O paga un alquiler ligeramente superior que incluye parte del precio de compra del alojamiento o paga el alquiler normal y compra el alojamiento al final del contrato de alquiler.

Cabe señalar que el precio de venta se debe de establecer en el momento de la firma del contrato de alquiler; de lo contrario, podría no ser válido.

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